El próximo jueves 7 de junio, se inaugura una exposición monográfica de Victor Vasarely (Pécs, 1906 – París, 1997) en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Considerado el padre del movimiento Op Art, esta muestra se organiza con los fondos del Museo Vasarely de Budapest, del Museo Victor Vasarely de Pécs, de la Fundación Vasarely de Aix-en-Provence y préstamos de colecciones privadas; mostrando una visión global de la vida y obra del artista, de la que destaca su producción en Francia. Un recorrido por las principales fases de su evolución artística, donde se puede apreciar la gran influencia del pintor en el desarrollo de la abstracción geométrica. Una muestra que refleja sus principios y reflexiones teóricas, basadas en un deseo irrefrenable por integrar el arte en la sociedad.

Vasarely es considerado una de las figuras más importantes del arte abstracto geométrico. Sus experimentos con estructuras espacialmente ambiguas y ópticamente dinámicas y sus efectos en la percepción visual tuvieron su origen a mediados de los sesenta con la etiqueta de Op Art, una tendencia efímera pero muy popular.

Organizada en ocho secciones, la exposición sigue un orden cronológico, con un primer espacio dedicado a las Estructuras Vega, una de sus series más conocidas realizada en la cumbre de su carrera y cuyo nombre deriva de la estrella que más brilla en las noches estivales del hemisferio norte.

1. Estructuras Vega

Muchas de sus obras tienen títulos de nombres de estrellas y galaxias, inspirado por las noticias que se publicaban sobre misteriosas señales que llegaban de galaxias remotas. Estos cuadros se basan en distorsiones cóncavo-convexas de una retícula, en una compleja combinación del cubo y la esfera que remite simbólicamente al movimiento en dos direcciones de la luz que emana de estrellas, al funcionamiento de las galaxias que han nacido por condensación y de un universo que se expande. El artista se da cuenta de que las dos dimensiones pueden convertirse en tres simplemente deformando la retícula básica y de que, según el grado de ampliación o reducción, los elementos de la retícula pueden transformarse en rombos o elipses.

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2. Periodo gráfico

Debido a su gran habilidad para el dibujo, Vasarely estudia en la escuela Mühely de Budapest de 1929 a 1930, dirigida por Sándor Bortnyik, pintor y diseñador gráfico conectado con la Bauhaus de Weimar. Allí se interesa por los problemas formales del arte geométrico y adopta como maestros espirituales a Piet Mondrian, Theo van Doesburg, Kazimir Málevich, El Lissitzky y Lászlo Moholy-Nagy. Hasta 1939 sus obras no son abstractas pero las paradojas ópticas que generan sus retículas de líneas y cruces dejan vislumbrar el ilusionismo espacial.

3. Estudios precinéticos y Naissances

En 1951, con motivo de una exposición en la Galerie Denise René de París, Vasarely se plantea por primera vez trasladar sus composiciones espaciales a una escala monumental. Utilizando métodos de la fotografía, amplía sus dibujos a pluma y los coloca en series que cubren paredes enteras. A partir de estos trabajos, el artista crea la serie Naissances (Nacimientos), que consiste en superponer los negativos de los dibujos para crear inquietantes y aleatorias configuraciones. En sus Oeuvres profondes cinétiques (Obras profundas cinéticas) emplea el mismo método con planchas de vidrio, acrílico o plástico transparente. Aprovechando las leyes físicas de refracción y reflexión, realiza una serie de collages en los que la interferencia mutua de los diseños abstractos, proyectados uno sobre otro, genera un movimiento constante que cobra vida cuando el espectador cambia de posición.

4. Belle-Isle / Cristal / Denfert

En 1947, Vasarely pasa el verano en Belle Île, isla situada frente a la costa de Bretaña, donde descubre la geometría interna de la naturaleza. Recoge elementos de formas irregulares y piedras pulidas por el mar que luego pinta estilizando sus formas en elipses. Poco después, realiza una serie de delicados dibujos a pluma que reproducen los meandros que observa en las grietas de los azulejos de la estación de metro parisiense de Denfert-Rochereau. A partir de esos apuntes, que ponen de manifiesto una viva imaginación, pinta evocadores cuadros a base de colores muy unificados. En esos mismos años inicia el periodo Crystal, que se inspira en la estricta geometría de las casas de piedra de Gordes, población medieval del sur de Francia cuyas formas intenta trasladar al lienzo con ayuda de la axonometría.

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5. Periodo Blanco y Negro (Arte cinético) 

Inspirándose en la composición suprematista Blanco y negro de Kazimir Malévich (1915), que encarnaba la armonía de la espiritualidad y que se ha interpretado muchas veces como el «punto final» de la pintura, Vasarely realiza Homenaje a Malévich. Su componente básico, un cuadrado que rota sobre su eje hasta parecer un rombo, sería el punto de partida de sus obras cinéticas.

6. Sistemas universales a partir de un alfabeto plástico 

En 1963, en una exposición en el Musée des Arts Décoratifs de París, Vasarely presenta los resultados de sus estudios sobre la Unidad plástica. Este concepto se basa en la interacción de forma y color. El artista consideraba las formas-color como células o moléculas a partir de las cuales se construyó el universo: “La unidad de forma-color […] es a la plasticidad lo que la onda-partícula es a la naturaleza”, declaró. En los cuadros basados en esa asociación, aspiraba a que se percibiera una gramática del lenguaje visual, una serie de formas compositivas básicas que podían organizarse en un sistema similar al de la notación musical.

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7. Algoritmos y permutaciones

Vasarely consideró por vez primera en 1953 la necesidad de que sus obras se multiplicaran y tuvieran una amplia difusión. En el Manifiesto amarillo de 1955 resumió sus ideas sobre las posibilidades de recreación, multiplicación y expansión. Gracias a su multiplicabilidad y permutabilidad, un conjunto básico de elementos podía transformarse, mediante un algoritmo, en un número infinito de composiciones distintas. Las programaciones con que se registraría ese proceso partirían de que los colores, los tonos y las formas que constituían cada imagen pudieran representarse numéricamente e, incluso, guardarse en una computadora para recuperarlos cuando se deseara. Aunque nunca había trabajado con la informática, de sus principios se deriva la posibilidad de crear imágenes con esa tecnología. Tal como eran concebidas por el artista, en el futuro, empleando códigos de color y forma que se definían mediante datos alfanuméricos, sus composiciones podían recrearse en cualquier momento, en cualquier lugar del mundo y por cualquier persona.

8. Folclore planetario 

A principios de la década de 1960, Vasarely propuso el empleo de un lenguaje visual universal que denominó Folclore planetario. Colores y formas dispuestos regularmente y numerados al estilo de los productos industriales. Su intención era que el placer estético formara parte del entorno cotidiano. Como él mismo señaló, las obras de arte no pertenecían solo a los museos y galerías, sino que eran necesarias en todos los segmentos de la vida urbana. Su visión, que se basaba en las ideas de Le Corbusier y Fernand Léger y que proclamaba una síntesis de las diferentes disciplinas artísticas, consistía en que los componentes básicos de las ciudades del futuro fueran obras plásticas monumentales, producidas en serie y que se pudieran ampliar a cualquier tamaño, lo cual ofrecería unas posibilidades de variación ilimitadas. La primera de sus integraciones arquitectónicas se llevó a cabo en Venezuela en 1954, en el campus de la Universidad Central de Caracas; vinieron después instalaciones plásticas monumentales en edificios de Bonn, Essen, París y Grenoble.

9. Múltiples 

Una parte importante de la filosofía de Vasarely está relacionada con su negativa a distinguir entre obra de arte original y reproducción. Convencido de que las obras cobraban una nueva vida cuando se multiplicaban, consideraba los Múltiples –objetos basados en el mismo prototipo y producidos en un proceso de fabricación que el artista supervisaba hasta el más mínimo detalle- la forma de arte más democrática. Su objetivo era acabar con la elitista posesión de obras de arte únicas e irrepetibles. El artista experimentó con los más variados materiales y procedimientos técnicos, desde los más modernos a los más antiguos, como los talleres de tejeduría de Aubusson, que seguían tradiciones que se remontaban a siglos atrás y que fabricaron tapices basados en sus diseños. A Vasarely le gustaba especialmente la serigrafía; sus estampas, firmadas y numeradas, se podían adquirir en el mercado, al igual que los Múltiples, integrados por láminas coloreadas a mano o reproducidas industrialmente y montadas en soportes de madera o metal.

Victor Vasarely (artist) 1969 multiple, steel 50.00 cm x 50.00 cm x 50.00 cm