El cuadro de Leonardo da Vinci Salvator Mundi, el único del autor que se mantiene en manos privadas, se ha convertido en la obra de arte más cara de la historia al alcanzar los 450,3 millones de dólares, unos 382 millones de euros, en la última subasta de la casa Christie’s en Nueva York.

Esta pieza única del maestro italiano desbanca así a la obra de Paul Gauguin Nafea faaa Ipoipo vendido en 2015 por 300 millones de dólares (264 millones de euros) en el mercado privado, y a Mujeres de Argel, que fue vendido por 179,4 millones de dólares (160 millones de euros) también en Christie’s en mayo de 2015,  hasta ahora el precio más alto logrado por una obra en una puja pública.

Pintado en torno al año 1500, la obra Salvator Mundi ha pertenecido a diferentes colecciones privadas, como la de Enriqueta María de Francia y las de tres monarcas ingleses, como Carlos I, o la del coleccionista multimillonario ruso Dimitry Rybolovlev, quien lo adquirió hace cuatro años por 127,5 millones de dólares. Ha sobrevivido a bombardeos nazis abandonado en un sótano y en 1958 se perdió su pista. Cuando la casa de subastas confirmó la autoría de esta obra en 2011, todas las apuestas estaban echadas. El valor de la obra empezó a subir hasta hacer historia. Salía a la venta por 100 millones pero tras casi 20 minutos de puja la pieza fulminó todos los récords. Christie’s la ha calificado como “el mayor redescubrimiento artístico del siglo XX”.

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La obra representa a un Cristo con la mano derecha levantada impartiendo la bendición y en la otra sosteniendo el globo terráqueo. Una vez que se redescubrió, los expertos pudieron realizar las pruebas pertinentes hasta dar con la autoría de Leonardo da Vinci.

Da Vinci fue, además de uno de los grandes pintores italianos, el paradigma del genio renacentista, interesado en entender y controlar la naturaleza a través de sus ingeniosos estudios sobre anatomía, botánica, ingeniería, óptica, técnicas artísticas de fundición, urbanismo… y cualquier otra disciplina científica. Todos estos intereses han quedado plasmados en los numerosos cuadernos de notas y bocetos que se conservan.