Roberto Barni (Pistoia, 1939), destacado escultor italiano, presenta en la Galería Marlborough exposición con una selección de esculturas en grande y pequeño formato, además de obra sobre papel que completan la muestra. Esta será la segunda exposición individual del artista en nuestro país. Roberto Barni trabaja en sus esculturas en bronce sobre la figura masculina, de manera anónima, acerca de la fragilidad humana y sobre su carácter indestructible, una de las cuestiones principales de su obra, en inquietantes y enigmáticas situaciones.

El individuo está presente a través de diferentes dimensiones: de pie, curvado, tirado, la cabeza vuelta del revés, formando pirámides, equilibrios imposibles… sugiriendo la representación de la sociedad, el destino o él mismo. Al mismo tiempo encontramos que la propia forma elegida por el escultor la convierte en arquetipo de género humano y la hace atemporal y permanente en el tiempo.

Encontramos sus referentes formales y actitudes en el hieratismo egipcio, la escultura románica, el manierismo italiano y también, más cerca de nosotros, en la obra de De Chirico o Malevich. Dialoga con personajes de Kafka o Beckett, con el mito de Sísifo o todavía más con él Bartleby de Herman Melville, en una palabra, “pertenece al tiempo más actual como a un tiempo inmemorial”, como describía Olivier Kaeppelin en 2013. También afirmaba: “Pertenece ante todo al espacio. Sean cuales sean los signos vestimentarios sus personajes podrían ser reconocidos por un sujeto de cualquier época. Sus gestos son sencillos, andan, tienden la mano, se mantienen en equilibrio…pero siempre están puestos por Barni en situaciones que les quita todo carácter realista, a beneficio de dimensiones épicas, lúdicas y dudas metafísicas.”

Encontramos esculturas que realizan difíciles juegos de equilibrio como “Gambe in spalla”; “Apollo” impresionante escultura de dos metros; “Colonna controversa” o “Colonno bianca” donde la verticalidad finita nos remite a Brancusi y también sorprendendentes como”Capogirid´oro”. “Personajes juguetones que muchas veces ignorándose los unos a los otros construyen, como los componentes de un circo, un andamio de cuerpo elevando una columna hacia el cielo, en la que cada individuo parece preparado para dar un paso al vacío que destruiría el equilibrio del conjunto”, como acertadamente describía Olivier Kaeppelin.

En la obra sobre papel de Barni, realizada en un vivaz color rojo, las figuras se recortan sobre un fondo blanco. Se generan impactantes composiciones donde el movimiento está asociado a una simple composición que recuerda a la pintura esquemática y primitiva. El caos aparente de sus pinturas encuentra el orden al plasmarse de manera mágica en sus esculturas.

Roberto Barni comienza a exponer sus obras desde los comienzos de los años 60. Desde entonces se han celebrado numerosas exposiciones individuales y colectivas en Italia y el resto del mundo, destacando su exposición en el año 2007 en los Jardínes de Bóboli y en el Museo Arqueológico de Florencia; más recientemente su obra se ha podido contemplar en el Centre d’Art Ville de Cannes (2010) y en el Museo Cobra de Amsterdam (2011).

Su obra forma parte de importantes colecciones públicas internacionales, entre las que cabe citar: Galleria d’Arte Moderna (Bolonia), Galleria d’Arte Moderna (Roma), Musée des Beaux-Arts (Budapest), Queens Museum (Nueva York), Tate Gallery – Print Collection (Londres), Galleria degli Uffizi  – Gabinetto dei Disegni, Galleria degli Autoritratti – Galleria degli Uffizi ( Florencia )

Sus esculturas públicas están instaladas en: Bosco Rotondo (Helmond, Holanda), Isselkade (Doesburg, Holanda), Muzen Plan (La Haya), Piazza del Comune (Gröningen, Holanda), Piazza Solidarietà (Certaldo, Italia), Piazza della Sala (Pistoia) y Roseraie de Princesse Grace (Mónaco).