Antes se vendía todo, ahora no. Con la crisis, el mercado de las antigüedades ha cambiado, también el gusto. Las nuevas generaciones demandan otra forma de ver el arte, otras piezas, otros mercados, otros procesos de venta… pero, paradójicamente, en este contexto están apareciendo oportunidades únicas. Mariano Santos, asesor de arte y antigüedades de WeCollect Club, realiza una radiografía del mercado actual de las antigüedades en el curso “Las antigüedades en el siglo XXI”, dentro del ciclo sobre sobre coleccionismo de arte WeCollect Education del Museo Lázaro Galdiano.

Puedes apuntarte aquí a los 12 cursos sobre coleccionismo de arte (ediciones presencial y online)

“Estamos en un momento de crisis y en España ahora tenemos un mercado complicado si lo comparamos con el de hace 10 o 15 años. Se está viviendo una gran revolución en el mundo de las antigüedades y las artes decorativas, en unos países las ventas han bajado y en otros se están batiendo récords impensables. Esta recesión económica y el cambio de gusto están llevando a la aparición de nuevas tendencias que debemos detectar para encontrar oportunidades de compra, tanto en el mercado primario como en el secundario”, comenta Mariano Santos.

Uno de los cambios más visibles en algunos países ha sido el relevo generacional de los coleccionistas. Cuando antes se compraba alta época y artes decorativas, ahora se demanda más arte contemporáneo y emergente. “Muchos de ellos, igual que muchos anticuarios, están en una fase de vender más que de comprar porque sus hijos no entienden ni quieren lo que tienen”. Pero este cambio no se ha producido en todo el mundo. Muchos países emergentes están recuperando su patrimonio y cuentan con grandes fortunas para competir en países extranjeros y comprar tanto en ferias como en subastas. Coleccionistas orientales, asiáticos, latinoamericanos o árabes, entre otros, están al tanto de las tendencias y están marcando nuevos récords en el mundo de las antigüedades y las artes decorativas. Las casas de subastas lo saben y están adaptando sus lotes a ellos. Artes decorativas de todo tipo de origen colonial (hispanofilipinos y portugueses) o piezas árabes y chinas están alcanzando precios impensables hace años en casas de subastas nacionales.

Pero, ¿cómo podemos saber cuál es el precio adecuado de este tipo de piezas? Según Mariano Santos, “a la hora de fijar los precios, las artes decorativas tienen una complejidad mucho mayor que la pintura o el arte contemporáneo. No existen herramientas ni bases de datos como Artnet o Artprice para ver historiales de las ventas o precios de salida y remate. En artes decorativas no existe nada del estilo y todo se basa en el conocimiento o experiencia de quien pone el precio. Esto provoca unas diferencias de tasación muy fuertes entre los diferentes anticuarios o casas de subastas, incluso en las diferentes ferias donde se muestran”.

Para llegar a una tasación, a un precio, se realiza primero una catalogación, un estudio detallado que lleva a una conclusión del contexto en el que se mueve la pieza, y así comparar su calidad con la de otras obras para llegar a un precio justo. “Es únicamente entonces cuando se pone un precio, y justo en este momento donde la diferencia de tasaciones puede marcar precios muy diversos por diferentes razones y donde el coleccionista se puede aprovechar a la hora de comprar”. Al final, es el mercado quien pone las cosas en su sitio, quien da el verdadero valor económico a las piezas que se venden. “Si tasas mal y eliges mal pero hay alguien que sabe qué es lo que está saliendo al mercado, se va a vender y el precio va a subir seguro. Incluso cosas que parecían invendibles a veces sorprenden a los vendedores, que puede que no detecten algo porque es imposible saber de todo a un nivel tan especializado como tienen determinados coleccionistas realmente expertos únicamente en su materia”.

Pero no hay que confundir términos. El hecho de que una obra tenga una subida acusada en subasta no siempre significa que esté bien tasada. “Normalmente llama mucho la atención las grandes subidas y es lo que sale en la prensa, pero precisamente cuando algo sube tanto sin un motivo excepcional significa que no ha estado bien tasado. Para mí, algo que está bien tasado puede subir dos tres pujas, pero no muchas más excepto que sea un pique excepcional de dos compradores o una estrategia puntual de la casa de subastas”, asegura el asesor en antigüedades y artes decorativas. Además, estas grandes cifras de remate que se producen en las subastas españolas normalmente no corresponden a clientes españoles. “Como estamos en crisis, fuera de España hay mucha gente que se está aprovechando de estas oportunidades y comprando antigüedades en España. Los que están ayudando al mercado español son extranjeros y normalmente coleccionistas muy especializados en cosas muy concretas”.