La Biblioteca del Museo Reina Sofía acoge la exposición ‘Cómics: una nueva lectura’ que reúne el trabajo de 53 artistas de la talla de Roy Lichtenstein, Matt Mullican, Dieter Roth o colectivos como Guerrilla Girls.

Una selección de obras que refleja el intercambio y enriquecimiento generado de la relación entre el cómic y otros lenguajes artísticos. ”Un fructífero diálogo en el que las narraciones y las abstracciones, las tiras y las viñetas, los planos de color y los globos de diálogo, los héroes y las leyendas han cobrado nuevos sentidos y posibilidades”. La muestra que será de acceso gratuito, podrá visitarse en el Espacio D, sala del Centro de Documentación de la Biblioteca dedicada a la difusión de los fondos bibliográficos y documentales del Museo.

Cuando el cómic surge a finales del siglo XIX, artistas como Maiakovskii o Picasso, adoptan aspectos del mismo para adaptarlos a su trabajo. No obstante, el arte visual no ha sido el único género interesado; la poesía, el collage y la escultura han aprovechado ”rasgos característicos del cómic: la estructura de la página, las viñetas, los personajes y el lenguaje onomatopéyico.”

Después de la exposición dedicada al dibujante y Premio Pulitzer Art Spiegelman, esta muestra refleja la importancia que adquirió el cómic para los artistas en los años sesenta, quienes se dedicaban a reinterpretar un género que había adquirido gran relevancia en aquella época. ”Los artistas deconstruyen el cómic tradicional hasta reducirlo a su esencia y desarrollan un nuevo relato que en la mayoría de los casos no constituye una obra de ficción”.

Dieter Roth DEF

Inspirados por el cómic

Guy Schraenen lleva a cabo una selección de trabajos en la que Dieter Roth, encuaderna páginas de diversos cómics para crear Bok 3b and Bok 3d, un libro que después agujerea permitiendo que en cada página se pueda ver una parte de la siguiente. To Be Continued, obra de Christian Marclay, utiliza diversos fragmentos de cómics para componer una partitura gráfica para varios instrumentos donde destacan elementos onomatopéyicos.

Autores como Ben Vautier, Emmet Williams o Adrian Piper, se centran en uno de los aspectos más destacados del cómic: el globo de diálogo. Raúl Marroquín, combina el collage y el globo de diálogo en la portada de su libro: How? (¿Cómo?, 1974). Roy Lichtenstein Raymond Pettibon, hacen uso de las portadas de los discos (Flamin’ Groovies o Sonic Youth) como soporte para evocar imágenes inspiradas en el cómic; en 1981 Laurie Anderson le dedica la portada de uno de sus discos al personaje de Superman.

Roberto Altmann se adueña de la estructura de la página del cómic, inventándose personajes abstractos y textos sin semántica. Los desarrollos gráficos de su libro Geste hypergraphique (Gesto hipergráfico, 1988), buscan ensanchar la imaginación del lector para que pueda sugerir su propia trama. Mirtha Dermisache en su panfleto Fragmento de Historieta (1974) también utiliza la estructura de la página del cómic e introduce sus típicos textos sin semántica en las viñetas. Dorothy Iannone, sin embargo, concibe un relato exhaustivo, aparentemente autobiográfico, en su libro ilustrado The Story of Bern (or) Showing Colors (La historia de Berna (o) mostrar los colores, 1970).

Raul Marroquin DEF

Varias publicaciones, tales como Spuk (2004), el libro de Niklaus Rüegg, o In the Crack of the Dawn (Al despuntar el alba, 1991), de Lawrence Weiner y Matt Mullican, evocan entornos urbanos imaginarios con secuencias coloridas y formas que parecen arquitectónicas, limitándose a presentar los escenarios típicos del cómic.

Los artistas ofrecen nuevas perspectivas en cada pieza, creando una versión del propio cómic del que se apropian o de una obra de ficción que ya existía. Fahrenheit 451’s Comic (El cómic de Fahrenheit 451, 2016]), Francesc Ruiz propone una tercera interpretación condensada de la novela de Ray Bradbury, la que llevó más tarde al cine François Truffaut.

Asimismo, personajes de ficción como Superman, Batman, Spiderman o Catwoman, cobran una nueva presencia en el mundo del arte. Probablemente sea el emblemático Mickey Mouse, el que más obras ha inspirado con su inconfundible silueta. En concreto, la metamorfosis más sugerente es El Mickey Mouse Museum de Claes Oldenburg, con la forma de la cabeza del personaje y una colección de objetos vinculados con él, representada por el objeto múltiple Geometric Mouse (Ratón geométrico, 1971).