Cuando hablamos de una colección de arte, siempre pensamos en los artistas que la componen, la calidad de las obras y el discurso de la misma, pero hay mucho más. El estado de conservación de las obras de arte y cómo están expuestas también hablan del nivel del coleccionista que tenemos delante. El respeto y la sensibilidad por la obra de arte que adquiere un comprador son según Miguel Rosón, asesor en montaje, logística y transporte de WeCollect Club y cofundador de la empresa de diseño expositivo V15, las dos premisas que debemos tener siempre presentes a la hora de manipular e instalar una obra de arte: “Independientemente del valor de la obra, para nosotros siempre merece el mismo respeto y la trataremos siempre con esta misma consideración”.

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Uno de los conceptos más importantes en este ámbito es la conservación preventiva, todas aquellas acciones que un coleccionista tiene en su mano llevar a cabo tras adquirir una pieza para que esta permanezca siempre en un perfecto estado. Son muchos los peligros a los que se tiene que enfrentar una pieza cuando deja el estudio del artista: manipulación por parte de terceros, transporte, embalaje, colgado, iluminación, temperatura, vibraciones… “y no siempre se aplica algo tan sencillo como el sentido común”, asegura Miguel Rosón.

Si vamos a instalar una obra o vamos a estar presente mientras un profesional se encarga de hacerlo, hay unos principios básicos a tener en cuenta que todo coleccionista que se precie debería conocer, “que son de sentido común pero que no todos los coleccionistas o galeristas los aplican”: Lo primero que debe tener en cuenta un coleccionista es que cuando compra una obra “debe manipularla lo menos posible, cuanto menos la manipulemos menos riesgos tendremos de deteriorarla. Si tenemos que hacerlo, planificaremos todo el proceso antes y luego la colocaremos, incluso podemos dejar la obra en una zona de depósito hasta que todo esté listo para instalarla”.

Instalar una obra de arte paso a paso

Antes de cualquier paso, hay que realizar una comprobación del estado en el que se encuentra esa obra. Una simple plantilla como esta ayudará a revisar cada punto de la pieza para asegurarnos que todo está como encargamos, “hay que prestar atención a estos detalles antes de manipular una obra”. Conocer las dimensiones de los pasos, comprobar la ruta de acceso, o dejar preparado y acondicionado el espacio donde queremos instalar la obra son otros de los pasos previos a un buen montaje que explica Miguel Rosón en este curso.

El enmarcado de una obra bidimiensional es otro de los pasos que hay que pensar desde el momento que se adquiere la pieza. “Los materiales con los que se enmarca una obra deben ser de conservación, de PH neutro o inertes para que no desprendan ácidos que deterioren determinadas piezas. Esto debería de ser básico a la hora de comprar una obra, al margen de cuestiones estéticas es algo que garantiza que tu obra va a permanecer en las mismas condiciones en las que te la entregaron. Es ético exigir que la obra esté en perfectas condiciones cuando la adquieres”, comenta Miguel Rosón mientras realiza un repaso de los diferentes tipos de enmarcado y sus características: plexiglás, cristales, adhesivados, etc. “Los principales enemigos de una obra son la luz y el aire, y la combinación de estos dos es desastrosa, por eso es tan importante la protección ultravioleta en los cristales”.

Ritmo y cohesión para instalar una obra de arte

Llegado el momento de la instalación, si es una obra de pared hay que prestar atención al tipo de soporte o muro, tipos y sistemas de anclaje, perforación o cables para el colgado, y preparar la obra para colgarla, además de contar con las herramientas básicas necesarias de replanteo y montaje. Para las obras tridimensionales, esculturas e instalaciones, habrá que analizar el tipo de material y su ubicación para decidir el sistema de manejo y el soporte en el que irá expuesta y tener cuidado con los materiales, tratarlos con guantes para no deteriorarlos”

“El montaje que hacemos en casa debe tener un ritmo y una cohesión. Aunque es un tema muy personal y depende del gusto de cada uno, hay que buscar una armonía y equilibrio o todo lo contrario, romperlo a propósito porque nos guste más así”. Montar a eje, a mosaico, a cruz, distancia entre obras, bloques, series… cada colección es un mundo y cada pieza también, el coleccionista debe ser consciente de todas las posibilidades que tiene de exhibir su obra y decidir conscientemente la ubicación y su colocación. “Todo este proceso hace reflexionar sobre la obra que hemos comprado y de cómo queremos verla”.