El Museo Reina Sofía presenta una nueva muestra dentro de su Programa Fisuras con Erlea Maneros Zabala (Bilbao, 1977) como protagonista. La artista ha sido invitada a realizar un proyecto específico en torno a los fondos de la Colección del Museo Reina Sofía. La propuesta responde al interés de la institución por la búsqueda de nuevas fórmulas de relación y colaboración con los artistas que contribuyan a enriquecer las líneas discursivas de la propia Colección. Maneros Zabala ha trabajado con distintos profesionales vinculados a las más de 21.000 obras que alberga el Museo, y de las conversaciones mantenidas y la investigación desarrollada en los meses previos a esta inauguración, ha creado una obra titulada Sala 403 /Un arte para el régimen: ruina y utopía en el sueño de exaltación nacional [bis]. Además de este proyecto específico, se presentan también otros trabajos de la artista, como la serie de Exercises on Abstraction [Ejercicios de abstracción, 2007-2015], y Untitled (The Whole Art of Marbling as Applied to Paper, Book Edges, etc.), 2011-2016.

La artista conecta en su intervención dos salas situadas en el edificio Sabatini: la 403, localizada en la planta 4, dedicada a la Colección, y el Espacio 1, destinado a las muestras de carácter temporal. De este modo, el proyecto se desdobla en dos espacios formulando un nuevo itinerario que se suma (infiltrado) a las lecturas de la Colección e invita al espectador a recorrer conjuntamente estas estancias independientes.

La sala 403, inaugurada en 2010 y llamada Un arte para el régimen: ruina y utopía en el sueño de exaltación nacional, acoge obras realizadas en España durante el periodo de la Dictadura a través de la producción de artistas como José Caballero (Huelva, 1913 – Madrid, 1991), Salvador Dalí (Girona, 1904 – 1989), José Gutiérrez Solana (Madrid, 1886-1945), Amando de Ossorio (A Coruña, 1918 – Madrid, 2001) y Joaquín Vaquero Turcios (Madrid, 1933 – Santander, 2010). La obra más antigua en este espacio está fechada en 1936, año del golpe militar que marca el inicio de la Guerra Civil española; y la más reciente corresponde a 1956, un momento que viene definido por acontecimientos como la organización del Primer Salón de Arte Abstracto Español

Como figura en el título y en el texto informativo de la sala, estas obras coinciden con un momento de “retorno al orden” y responden a esa “combinación redentora de la ruina y la utopía” propia del contexto histórico. Son piezas que forman parte de la producción de una “vanguardia” de posguerra que aglutina desde posiciones formales cercanas al surrealismo –salpicado de “esencias de lo español”– hasta referencias al imaginario melancólico y a la arquitectura de la pintura metafísica italiana.