Dicen que Corot pintó 300 cuadros de los cuales 3.000 están en Estados Unidos. Y es que hoy en día se estima que el 30% de las obras de arte que hay en el mercado son falsas. Ni más ni menos. Y lo asegura Ramón Fernández Gallego, Jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico del Cuerpo Nacional de Policía. El Global Centre for Innovation de Estados Unidos tampoco se queda corto y considera que entre el 25% y el 40% de las obras que se venden en todo el mundo no son verdaderas. “Realmente es un problema muy grave del mercado del arte que se debe intentar solucionar. La detección de falsificaciones no es un método científico porque si lo fuera no habría obras falsas en museos, y todo el mundo sabe que las hay, las ha habido y las habrá”, comenta Luciano Delgado, asesor en legalidad y fiscalidad de arte de WeCollect Club, durante el curso “Detectar una obra falsa”, celebrado en el Museo Lázaro Galdiano dentro del ciclo sobre sobre coleccionismo de arte WeCollect Education.

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“El mercado negro del arte es el tercero en importancia por detrás de las drogas y las armas y se mueven candidades ingentes de dinero. Cada vez más los propios agentes del mercado son conscientes de ello, porque si compras una obra de arte y es falsa es un problema muy importante del que muchas veces no es fácil salir”. Para ello, existen tres métodos clásicos de autentificación de obras de arte, que pueden permitir la detección de falsificaciones por sí mismos o combinándolos: la opinión del experto, los estudios científicos y la documentación. “La mejor para detectar falsificaciones es estudiar una obra conciencudamente, la única manera de alejarnos de las falsificaciones y de profesionalizar un mercado del arte en el que se estudia muy poco la obra”, asegura Luciano Delgado.

La opinión del experto

El experto te dice, bajo su experiencia, su opinión sobre la autoría de la obra. “Este método conlleva muchos problemas porque está basado en una opinión y como tal puede tener otras opiniones en contra. En Estados Unidos, los juicios por este tipo de opiniones son multimillonarios, ya que si te dicen que tu obra es falsa su valor pasa a ser cero y se reclama esa pérdida patrimonial debida a la opinión del experto”. Por eso están desapareciendo comités como el de Warhol o Basquiat que han tenido que cerrar por no poder hacer frente a indemnizaciones millonarias, incluso muchos museos están prohibiendo a sus conservadores dar opiniones de mercado.

Estudios científicos

Los estudios científicos ayudan enormemente a detectar falsificaciones. Suelen alcanzar conclusiones que no admiten prueba en contrario y cada día están tomando un mayor protagonismo por la precisión técnica y los avances tecnológicos. Existen dos tipos de estudios: con toma de muestras y sin toma de muestras.

Las minimuestras aportan información sobre los materiales utilizados, como pigmentos que ayudan a datar la obra, y permiten la detección de materiales anacrónicos al no coincidir con la época del cuadro. “Es un método muy utilizado para la detección de falsificaciones u obras mal atribuidas, el que más falsificaciones me ha ayudado a detectar”, comenta Luciano Delgado. A veces no solo es el tipo de pigmento, sino también la forma de pintar y de mezclar los colores y trabajar la obra, el dibujo o los trazos y compararla con otras obras originales del mismo artista. “Normalmente la mayoría de falsificaciones no están muy trabajadas”.

Otos estudios, sin embargo, no se basan en tomas de muestras. Sirven generalmente para el estudio de la técnica del artista y poder ver lo invisible al ojo humano:

  • La radiación ultravioleta permite la distinción de repintes y añadidos posteriores, la distinta antigüedad de los materiales se ven con una distinta fluorescencia. Permite entre otras cosas comprobar la firma y saber si es posterior o no al original.
  • La reflectografía Infrarroja permite acceder al dibujo de la obra a través de fotografía y un software informático. Permite apreciar el dibujo subyacente y apreciar la técnica del artista, mostrando cómo ha ido componiendo el cuadro el artista. Las falsificaciones suelen aportar poca información con esta técnica.
  • Los rayos X, a una radiación muy baja durante una serie de minutos dependiendo del tipo de obra que sea. Permite apreciar la técnica del artista, la pincelada y la forma de distribuir la pintura. Detecta cambios en la composición y permite detectar falsificaciones ya que estas suelen no estar trabajadas desde el principio y aportan muy poca información a nivel de pinceladas, cambios de composición, etc.

Documentación e información

La documentación es otro de los métodos clásicos para autentificar una obra de arte. “Hay que comprobar si la obra está en catálogos razonados validados por el mercado y los museos e inventarios; comprobar inscripciones, sellos o pegatinas, ya que los cuadros suelen dar más información para estos temas por detrás que por delante; y confirmar la procedencia”.

Métodos complementarios

Hay otras vias para autentificar una obra de arte que complementan los tres métodos principales y pueden ser de mucha utilidad.

  • Los estudios grafológicos están en auge. “Cada vez se ven más y cada vez son más completos. No se puede decir que solo con un análisis de una firma una obra sea falsa o no, pero sí contribuye a llegar a conclusiones”. Con esta técnica se compara la firma dubitada con otras firmas seguras y con la escritura del mismo autor, espacios entre letras, movimiento, manías, ect. “La forma de escribir de cada persona es única”.
  • La identificación del soporte. Si es lienzo, existen multitud de estudios sobre los tipos de telas utilizados en cada época, manuales que analizan materiales, tramas del lienzo, qué tipo de elementos utilizaba cada escuela, etc. Esto puede ayudar a datar un lienzo y sacar conclusiones. Respecto a la madera, la dendrocronología establece la edad de un árbol y el clima mediante la observación de los anillos de crecimiento anual. Si coincide con las muestras se puede llegar al año exacto y la localización. “Esta técnica es una de las más modernas que se están utilizando en el mercado y cada vez se utilizarán más”.

“Un coleccionista debe comprar bien, informado y asesorado. Comprar a gente que le de confianza no solo de palabra sino con datos, no comprar nunca a lo loco por muy buena o barata que parezca la obra. Es fundamental la información, tenerla antes de comprar y si no pedirla al vendedor. La mejor manera de no caer en una obra falsa es protegerse. Hay que hacer todo lo posible para evitar los problemas a priori, porque después solo te queda detectarla. Con todos estos estudios que hemos visto, el 95% de las obras falsas se detectarían”.