“Coleccionar es rescatar cosas, cosas valiosas, del abandono, del olvido, o simplemente del innoble destino de pertenecer a la colección de otro en vez de figurar en la propia”. Parafraseando a Susan Sontag y su novela El amante del volcán, comienza Efraín Bernal, experto en arte y cultura contemporánea y director de la galería Bernal Espacio, el curso “Coleccionar fotografía” dentro del ciclo sobre coleccionismo de arte WeCollect Education del Museo Lázaro Galdiano, donde aporta decenas de ideas para coleccionar arte que ha ido descubriendo a lo largo de sus más de 20 años de trayectoria en el mundo del arte.

Puedes apuntarte aquí a los 12 cursos sobre coleccionismo de arte (ediciones presencial y online)

Ver es coleccionar. “Lo más importante es ver mucho arte al margen de qué vayas a comprar o qué no y al margen de cuánto te interesa lo que ves. Es muy importante escuchar y ver las colecciones de otros, ya que cada uno nos identificamos con un determinado mundo, medio, soporte o artistas”.

Ser libre. “El coleccionista de hoy es distinto que el de antes. Hoy en día, el coleccionista es autónomo, independiente, a veces sabe más que los galeristas y a veces tiene un criterio o mirada mucho más desarrollada que el propio experto…. en definitiva, es más libre. El coleccionista de hace años estaba mucho más atado al gusto del galerista”.

No comprar en una misma galería. “Una vez un coleccionista me comentó que toda su colección la había comprado en la misma galería, unas 300 obras, y que se había dado cuenta de había sido un error. En realidad fueron 300 errores. En el arte, como en la vida, existen afinidades personales y simpatías que hacen que a veces estemos entregados a un galerista o vendedor. Para una colección eso no es bueno”.

Comprar no es coleccionar. “No se trata de acumular una serie de objetos. No hay que confundir reunir obras con hacer una colección, son dos actividades diferentes. En esta actividad es más importante lo cualitativo que lo cuantitativo. Uno compra en la medida de sus posibilidades, no de sus deseos, pero cuando realmente eres coleccionista no puedes dejar de hacerlo. Más imporante que la cantidad es el poder analizar de una manera pausada lo que uno está comprando”.

Coleccionar no es decorar. Todos empezamos a coleccionar para decorar, una palabra peiorativa en el ámbito del arte que da una utilidad práctica a comprar arte. Tiene un punto de partida, el de llenar las paredes de tu casa, pero lo que realmente marca a un coleccionista es comprar arte aunque no lo vaya a ver, comprar para guardar. A mucha gente que no es de nuestro ámbito, esto le parece una cosa loca o triste. Hay obras que se pueden comprar para ver solo de vez en cuando”.

No necesitas ser rico. “Obviamente sin dinero es difícil, pero el dinero por sí solo no te da la oportunidad de hacer una buena colección ya que nunca se es suficientemente rico para comprar arte. Por muchos recursos que tengas, nunca vas a poder comprar todo lo que anhelas”.

Desconfiar de lo que le gusta a la mayoría. “Las personas que realmente han logrado construir las colecciones más fuertes y más interesantes han sido aquellas que se han adelantado a su tiempo, que han arriesgado. Aunque siempre existe un gusto generalizado en cada época, donde a la mayoría le gusta algo, los buenos coleccionistas saben ver e ir más allá”.

Formar el buen gusto. “El hilo conductor de las buenas colecciones personales siempre ha sido el gusto del coleccionista, pero no hay nada más difícil de contagiar el buen gusto. Ahora nos ha tocado vivir lo contemporáneo, donde no tenemos el paso del tiempo para poder filtrar, y nos olvidamos de que durante toda la historia del arte han existido muchos más artistas de los que ahora recordamos. Hay obras a las que hay que dar una segunda oportunidad, no podemos partir de lo que nos produce una inmediata conexión o nos resulta agradable y amable a la vista”.

No comprar solo por inversión. “Aunque a todos nos gusta que nuestro arte se revalorice, el verdadero coleccionista no compra solo por inversión ni pensando únicamente en la rentabilidad, sino que lo hace más por la pasión o enamoramiento hacia el arte. Coleccionar da alegría. Leo Castelli decía que quien paga mucho dinero por algo que no tiene precio siempre compra barato”.

Fijarse un techo de gasto. “En mi caso marco esta cifra en 5.000 euros. Si te gusta una obra y vale menos de 5.000 euros cómprala sin pensarlo. Si cuesta más, hablemos sobre otras cosas”.

Reservar dinero para viajar. “No todo es comprar arte. También hay que reservar dinero para viajar. No se puede estar comprando unicamente obras, hay que formarse visitando exposiciones, bienales, ferias, museos…”.

Pasar de comprador a mecenas. “Hay personas que se plantean qué pueden hacer además de comprar y acumular. Todo coleccionista es un mecenas pero algunos llegan a crear fundaciones, espacios expositivos o intervienen en la producción de las obras o en las publicaciones. Muchos artistas son ahora los que son gracias a los coleccionistas que les compraron cuando empezaron”.

Preguntar al galerista. “Hay que preguntar al vendedor qué se compraría personalmente. No para comprar lo que nos diga, porque muchas veces hay otros intereses comerciales detrás de una venta, pero está bien escuchar qué piezas se compraría el propio galerista que ellos no vendan, qué artistas compran ellos. Casi todos mis colegas tienen buen gusto o buen criterio”.

Comprar pronto. “El que duda pierde. Por un lado, siempre llamo a la calma y a no comprar como locos o dejarse llevar por el flechazo, pero muchas veces da pena cuando alguien se lo piensa y la pieza desaparece o en el caso de la fotografía las ediciones se agotan. Esto pasa sobre todo con el mercado americano, por la forma de escalonar los precios según obras vendidas y por la idea que ellos tienen de que quien compre primero compre más barato y que según se va acabando las ediciones vayan siendo más caras”.

Pensar en el futuro. “Hay muchas cosas que son aplaudidas en el momento en el que vivimos de las que yo desconfío. Una cosa es la valoración del mercado y otra la valoración artística. Hay autores que tienen un éxito apabullante en un momento y a veces hay que preguntarse dónde estarán dentro de cinco o diez años”.

Pensar internacional. “El proceso más normal es empezar una colección por lo que tenemos cerca, lo que más nos llega, con lo que nos identificamos más… no creo que haya que abandonarlo, pero no es bueno hacer una colección solo local sea del país que sea. No hay que tener la nacionalidad como un referente a la hora de enseñar ni a la hora de comprar”.

Certificados y seguridades. “En el mercado del arte, y sobre todo en el de la fotografía, hay un problema con los certificados de autenticidad. Es un mercado basado en la buena fe, donde no hay una legislación que obligue a nada, pero como compradores hay que preocuparse también de estas cosas y organizarlas. Es muy importante que los certificados lleven la firma del artista. A veces no se demanda y es una cosa clave. No hay duda de que partimos de la buena fe pero el día de mañana no es lo mismo tener la certificacion o no”.

Resumen “Coleccionar fotografía”

Más información sobre los cursos WeCollect Education