Una manera diferente de ver obras de arte, una forma diferente de comprar. Para muchos nuevos coleccionistas, enfrentarse por primera vez a una pieza puede suponer un auténtico quebradero de cabeza. ¿De qué época y estilo es? ¿Cuánto debería costar? ¿Son correctos los datos que ofrece el vendedor? ¿Está bien conservada? Las preguntas acechan y saber responder a ellas marca la diferencia entre una adquisición y otra.

Ver curso ‘Cómo estudiar una obra de arte’, con Mariano Santos

Mariano Santos, experto en antigüedades y artes decorativas de WeCollect Club, lleva más de 20 años estudiando y seleccionando obras de arte para diferentes clientes: “Estamos muy acostumbrados a ver las obras de arte desde un punto de vista estético o estilístico, lo que siempre nos han enseñado en el colegio y universidad, pero esa otra parte más técnica de mirar por detrás y por dentro una pieza no se suele enseñar”. Este curso muestra un enfoque práctico que permite pasar de la mera observación de una obra desconocida a construir un criterio y un nuevo punto de vista crítico y personal sobre ella: “Lo que vamos a intentar es dar diferentes claves para estructurar la cabeza y saber catalogar en función de lo que estamos viendo”, comenta Mariano Santos.

A través de dos grandes bloques, pintura y mobiliario, y tres ejercicios prácticos (expertización, catalogación a la inversa y experiencia de compra real) el curso realiza un recorrido sobre los diferentes aspectos donde fijar la mirada a la hora de analizar una pieza, dejando a un lado los aspectos estilísticos: “Mirar de atrás a delante, de dentro a fuera, nos puede dar muchas pistas para poder localizar o catalogar una obra, tanto o más como la misma obra en sí… de eso es de lo que nos tenemos que aprovechar. Tenemos que acostumbrarnos a que no todo es estético, sino que hay muchos otros sitios donde mirar”.

Tener información previa de la obra a la que nos enfrentamos enriquece mucho el proceso –“La mirada es activa, el acto de mirar no es pasivo”– pero cada uno mira las obras de forma diferente en función de su gusto, conocimientos, experiencia y otros muchos factores. Como dice Antonio Muñoz Molina, “la capacidad que tiene una obra de arte de emocionarte e ilusionarte es una de las mejores cosas que tiene la vida y está al alcance de cualquiera”.

El soporte en el que está realizada una pintura dice mucho de ella. Tabla y lienzo han sido durante la historia dos de los más utilizados por los artistas. “Dependiendo del tipo de madera, de la tabla o del grosor, vamos a poder localizar una obra en un país concreto”, comenta Mariano Santos mientras realiza un repaso al tipo de maderas, características y sus procedencias. “El lienzo no sustituye a la tabla sino que es la tabla quien va dejándole hueco. Aunque los flamencos fueron los que empezaron a experimentar con ellos en el siglo XVI, fueron los venecianos quienes empezaron a utilizarlos”. Dependiendo del tejido, trama y urdimbre o fibras utilizadas, la obra podrá ser catalogada de una u otra forma.

Lo mismo ocurre con el mobiliario: “No voy a hablar de estilos ni épocas, voy a hablar de cómo están construidos. A la hora de comprar, el gran inconveniente en mobiliario es distinguir entre estilo y época, algo que no queda muy claro en las fichas de muchos anticuarios o casas de subastas y crea mucha confusión en los compradores. El valor cambia mucho dependiendo de esto”. “La clave está en el corte de la madera, que marca si es anterior o posterior a la revolución industrial”. Herrajes, cerraduras, carey o piezas de mármol son otros de los puntos donde se debe dirigir la mirada al enfrentarse por primera vez a un mueble.

“Con estas herramientas hay que fiarse de uno mismo. En nuestra formación nos hemos acostumbrado a ver las obras de arte con los ojos de otros, con los del crítico o con los de la persona que nos cuenta la obra. He visto mucha gente que no mira al cuadro, que lee el cartel y en función de lo que ponga decide si le gusta o no. Hay que crearse un criterio propio, el nuestro”, asegura Mariano Santos.