ARTEINFORMADO, plataforma especializada en arte iberoamericano, ha elaborado el informe “100 Activos Coleccionistas de Arte Latinoamericano”, que revela la lista de 100 activos coleccionistas, que son los principales artífices de la visibilidad internacional conseguida por el arte latinoamericano en los últimos años.

El informe se ha elaborado a partir de la base de datos del portal, integrada en estos momentos por más de 400 coleccionistas de los distintos países de Latinoamérica, entre los que se han seleccionado a 14 de Argentina y Brasil, y 12 de México y Colombia, respectivamente, y menor número del resto de países.

A pesar de ser minoritaría su presencia, las 19 mujeres que figuran en el informe individualmente, son algunas de las más influyentes coleccionistas de la región. Así, se incluye a las mexicanas Soumaya Slim de Romero, Gabriela Garza y María Asunción Aramburuzabala Larregui, a la puertorriqueña María Luisa Ferré Rangel o a la brasileña Frances Reynolds.

Pero si hay una que merece un lugar destacado, de entre todas ellas, esa es la venezolana Patricia Phelps de Cisneros, fundadora de la Fundación Cisneros – Colección Patricia Phelps de Cisneros (CPPC), quien recientemente ha realizado la mayor donación de obras de arte latinoamericano de su historia al MoMA de Nueva York, en el cual, además, esta reconocida filántropa ejerce de Presidenta de su Comité para América Latina y el Caribe, y desde 1992, es miembro de su Consejo Directivo.

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Alza del coleccionismo latinoamericano

El informe confirma un alza en el número de coleccionistas latinoamericanos que, en los últimos tiempos, se han unido a los patronatos, consejos asesores o comités de compras de los más importantes museos o instituciones nacionales e internacionales. Casi el 50% de los coleccionistas se muestran muy activos en dichos órganos de gestión. Los brasileños, mexicanos, peruanos y venezolanos son, por este orden, los que demuestran más compromiso.

El mayor número de museos impulsados por coleccionistas se lo reparten entre Argentina, México y Brasil, con 9 museos de gran entidad, siendo, en los casos de los dos primeros países sus capitales, Buenos Aires y Ciudad de México, donde se ubican el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires – MALBA – Fundación Costantini, de Eduardo F. Costantini, su fundador y presidente; el MACBA – Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, de Aldo Rubino, su director-fundador; o el Museo Jumex, en Ciudad de México, de Eugenio López Alonso, su fundador y presidente, entre otros.

La mayoría de dichos espacios, salvo algunas excepciones, como el Centro-Instituto Inhotim (Brumadinho, Minas Gerais), del brasileño Bernardo de Paz, creado en los ochenta, han sido fundados desde comienzos del primer decenio de este siglo XXI, en clara sintonía con el auge o fiebre coleccionista surgida en sus países de origen y/o residencia, enmarcada, claro está, a una corriente internacional, que se ha impuesto también en otros países como China o Rusia.CuadroColeccionistas2

Pasión con mayúsculas

Según los datos reunidos, 10 de ellos superarían de largo el millar de obras. Son Andrés Blaisten (México / + 8.000), Ella Fontanals-Cisneros (Cuba / 3.300), Eugenio López Alonso (México / 2.350 obras), Patricia Phelps de Cisneros (Venezuela / + 1.500 obras), Hugo Yaconi y Manuel Santa Cruz (Chile / 1.500), Vera Chaves Barcellos y Patricio Farías (Brasil / 1.300), Aurelio López Rocha (México / 1.200), Anibal Jozami (Argentina/ + 1.000), José Olympio da Veiga Pereira (Brasil / + 1.000) y Alejandro Castaño (Colombia / + 1.000).

Por último, se incluyen las entrevistas realizadas a algunos de los coleccionistas que figuran en el informe. Así, nos han dado su opinión, entre otros, el puertorriqueño Luis Gutiérrez, el peruano Alberto Rebaza T., el mexicano Andrés Blaisten, los argentinos Aldo Rubino y Dani Levinas, el venezolano Luis Benshimol, o el peruano Eduardo Hochschild, por citar solo algunos.

De sus palabras se deduce que coleccionar no es comprar y acumular, si no que se debe hacer sistemáticamente. Para ello, es muy importante focalizar qué tipo de colección se va armar, con qué artistas y con qué obras. Una especialización que todos han refinado con el paso del tiempo. Pero, sobre todo, de sus entrevistas se deduce que hay que tener PASIÓN, con mayúsculas, para no desmayar ni abandonar.

En este sentido, el arquitecto Gutiérrez recuerda que: “El asesoramiento mayor siempre lo encontré en la lectura, las visitas a exposiciones y ferias”; Rebaza concluye que: “El coleccionismo no se circunscribe a la adquisición de obras de arte”; Blaisten asegura que: “No busco nombres, sino obras que por su calidad merecen ser incorporadas al guión de mi colección”; Rubino confiesa que: “Cuando se comienza una colección siendo joven, seguramente la evolución y los hechos que transcurren en tu vida, se irán reflejando en tus elecciones”; Levinas manifiesta que: “Mi pasión es sobre todo conocer y coleccionar artistas jóvenes”; Benshimol señala su desacuerdo con la etiqueta arte latinoamericano: “La etiqueta de arte latinoamericano le pone un techo, no me gusta etiquetar el arte en razón del lugar donde ha nacido”; y, finalmente, Hochschild avisa que: “Vamos a dar (a nuestra colección) un giro latino… más internacional”.